En el Desierto, vivía un hombre-nada, no conocía la vida, el amor ni las esperanzas, ¿puede este hombre alguna vez salir de su letargo? Una vez miro una doncella, no soporto su bellaza, se enamoro, la mato...! Nunca supo que sintió ¡
Hombre-nadan solo desapareció, pero donde quiera que fuera, solo veía sus propios brazos en sangres, siempre corría, no veía que la vida en sus manos se extinguía, ¿puedes mirar el pasado? Se decía, sin tener que recordar la muerte de aquella doncella que le seguía como el abrasador tiempo, que nos sigue para alguna vez cobrarnos la deuda que contrajimos al nacer, pero que hombre-nada cobraba sin su parecer.
Al descender del sitio, donde asesino aquella hermosa perturbación, Hombre-nada encontró, un maldito paisaje que lo destrozo, ¿como podía haber tanto verde junto?, pensó, si en su tierra natal, solo desierto vivió. Una antorcha tomo, y destrozo, los letargos de un oasis que muchos buscaban, que solo unos pocos encontraban….Hombre-Nada cobro, las ultimas vidas del desierto en que nació, y este en venganza pensó, como destrozar a su hijo prodigo, Hombre-nada dijo, y rugió, con un vendaval de viento y arena sepulto, aquel que con amor crió…….
Sin embargo desierto, aun siente, con nostalgia la perdida de su amor, por lo mucho que lloro, seco se quedo.

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